
Era una noche como cualquier noche y al mismo tiempo distinta a las anteriores. Brenda se había acostado, sin embargo no había podido conciliar el sueño, cosa extraña en ella, regularmente quedaba rendida al instante de estar en la cama.
-Y ahora qué es este dolor que tengo - Pensó
Los días anteriores, se notaba algo preocupada y nerviosa, pero con nadie habló de aquello que la inquietaba.
- Ay Dios, ahora me duele más…
Después de algunos minutos se sintió mojada, y entonces, en medio de quejidos, se levantó a encender la luz, fue entonces cuando se percató de que se hallaba ensangrentada. En ese instante, hecha un manojo de nervios, llamó a su madre, quien al verla se asustó mucho, y de inmediato se preparó para llevarla al hospital.
- ¿Es usted la madre de la joven?
- Sí, dígame que es lo que le pasa a mi hija, doctor
- Señora esa niña se provocó un aborto, y hay que practicarle un legrado.
Estas palabras taladraron el corazón de Doña Esperanza; sus lágrimas comenzaron a rodar. Se sentía incrédula, adolorida, decepcionada...
Reflexión:
Hay un dicho por ahí que dice: “eso pasa hasta en las mejores familias” y creo que este es un ejemplo.
Doña Esperanza: Una mujer respetable, religiosa, digna. Ella nunca les dió mal ejemplo a sus hijos, siempre tuvo una conducta intachable. Sin embargo al parecer todo esto no fue suficiente.
Yo no soy ninguna experta en la materia ni nada por el estilo, además creo que los hijos son similar a una caja de sorpresas, nunca sabrás de lo podrían llegar a ser capaces. Pero en este caso, podría decir que a Doña Esperanza le falto ser un poco más amiga, además de lo excelente madre que fue, en ese hogar faltó un poco más de comunicación y confianza.
Yo como hija que he sido y como madre que ahora soy, sé que no es fácil ganarse la confianza de un hijo. La confianza de los hijos es algo que se debe cultivar desde la niñez.
Otro punto importante es el hecho de que los tiempos han cambiado, ya los niños y jóvenes no tienen la inocencia que solían tener, y esto es causado por el mismo medio que en vivimos. Los jóvenes reciben mucha información de la televisión, del Internet, de la música que escuchan y este es la causa de que conozcan más acerca del sexo.
Los padres debemos tratar de modernizarnos, al menos un poco, no me refiero con esto a que debemos aceptar que nuestros hijos mantengan relaciones sexuales a temprana edad, de ninguna manera. Lo que quiero decir es que debemos tratar el tema con ellos, hablarles de las consecuencias, decirles que esperar es lo que más les conviene.
El aborto no mejora las cosas, al menos no lo hizo en el caso de Brenda. Lo único que produjo fue dolor, vergüenza y decepción.
