sábado, 10 de abril de 2010

La Ilusión de las Novelas

María Fernanda desde su niñez tenía grandes aspiraciones, soñaba con tener una mansión, autos de lujo, piscina y un inmenso jardín, casarse con un hombre buen mozo y muy rico, todo igual que en las telenovelas:

“La muchacha pobre encuentra el amor en un joven rico, apuesto y buena gente, después de muchos conflictos se casan y colorín colorado el cuento se ha acabado”.
¡Si señor! Esa era su forma de pensar. Recuerdo que solía burlarse de su sobrina Karina, unos años menor que ella, le decía: - Karina cuando yo sea millonaria tú vas a ser mi sirvienta y voy a tener una campanita para llamarte Tilín, tilín…. y de una vez vas a aparecer tú para ver qué es lo que quiero.

Sin embargo las cosas no ocurrieron según lo previsto. Queda embarazada de un hombre que no se hace cargo de la bebé, se embarazada por segunda vez y se ve obligada a suspender sus estudios ya que tenía que trabajar para alimentar a sus hijas. Después que sus hijas crecen reanuda sus estudios y se gradúa de maestra.

Reflexión:

Muchas veces no nos damos cuenta del daño que pueden hacer ciertos programas de televisión, principalmente en los jóvenes y niños. Las telenovelas son como un cuento de hadas, una ilusión pues no son otra cosa que un libreto escrito por un extraño. No es así la vida, el libreto de nuestra vida lo escribimos nosotros, lo escribimos con el esfuerzo, la dedicación y el deseo de conseguir lo que queremos. No pensando en príncipe azul ni en riqueza fácil y rápida, lo escribimos con sacrificio y no con una vara mágica que nos ha de resolver los contratiempos que se nos han de presentar.

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