miércoles, 7 de abril de 2010

Lotería… ja, ja.

En un cálido día Tom, un jugador empedernido, le dice a su amigo Yefry lo siguiente:
– ¡Mira que día tan lindo! Este sí que es el día de mi suerte
– Quiera Dios porque tú vas de mal en peor montro.
- Tu vera que sí… Margarita me prestó 20,000 peso voy a pagar una parte de la deuda y voy a coger algo pa’ lo numerito, yo ‘toy seguro de que hoy si me voy a llevar el premio mayor.
- Tu ta’ loco mi hermano, mejor paga lo que debe, porque si no te va a joder…. Eso chelito no te dan ni pa’ pagar y ¿como quiera lo quieres jugar?. .. te veo feo mi hermano.
- E’ ma’ dejémolo ahí Yefry, tú lo que me ta’ e’ azarando, vete a azarar a otro.

Yefry haciendo un movimiento con las manos le contesta:

- Ta’ bien, te solté, ha’ lo que tú quiera.
Y dando media vuelta se retira.

Efectivamente Tom tomo “algo” para los numeritos, ese algo fue el 50% del monto del préstamo, es decir 10,000 pesos. Se jugó diez mil pesos en la lotería y no se sacó ni un peso, lo único que obtuvo fue más deudas. Ya nadie le prestaba, y su salario no alcanzaba para pagar. Un día le cancelan el contrato de trabajo y sus acreedores se le anticipan al juego quitándole hasta el último centavo de sus prestaciones y aun tenía deudas. Tom estaba tocando fondo. Por suerte consiguió empleo en una tabacalera, fue ahí que se decidió a terminar de pagar su deuda y a no volver a jugar. Trabajó dos años, pasando hambre y privaciones hasta terminar de pagar. Hoy ya no le debe a nadie y no ha vuelto a jugar.

Reflexión

Los vicios se visten de diferentes trajes: ropa de gala, casual, deportiva, etc. Hay todo tipo de vicios. No solo las drogas o el alcohol son un vicio, existen otros como es el que acabamos de ver, y este tipo de vicio también daña, daña al bolsillo principalmente, pero eso implica muchas cosas, una persona con familia puede dejar de llevar el sustento a su casa solo por jugar un numero, o por jugar a las cartas, o a los dados… los jugadores se juegan todo, y juegan con todo: juegan con la leche de sus hijos y con el moro de la casa, una persona endeudada hasta el cuello puede jugar hasta con su propia vida, se han dado casos de personas que se han quitado la vida por encontrarse endeudado y sin salida.

Como dice el refrán “la avaricia rompe el saco”. Cuidémonos de no perder todo por intentar ganar “algo”.

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